Mi Historia: De Guerrera a Mensajera de Esperanza
Desde mi niñez, he recorrido un camino que hoy tiene nombre: Lupus Eritematoso Sistémico y Síndrome Antifosfolipídico. Estas complejas enfermedades autoinmunes han impactado directamente mis articulaciones, órganos vitales y mi coagulación sanguínea. Sé lo que es vivir con la incertidumbre y la lucha diaria que implican.
Tras muchos años de preguntas, viví un tiempo de profunda adversidad, un "desierto" que, paradójicamente, se convirtió en una inmensa bendición de Dios. Fue en una noche difícil que el propósito de DCL me fue revelado: usar mi propia experiencia y testimonio para llevar aliento, fe y una promesa de vida a otros que están pasando por lo mismo.
"Yo sé lo que es caminar en esa línea delgada entre la vida y la muerte.
Por eso, mi misión es que ningún guerrero se sienta solo en su batalla."
Hoy, no solo me considero una sobreviviente; soy la fundadora y motor de DCL, y he dedicado mi vida a:
Visitar hospitales para compartir personalmente mi testimonio.
Enviar regalos llenos de promesa y aliento a mis hermanos guerreros de Lupus.
Crear conciencia sobre estas enfermedades para impulsar el apoyo y la búsqueda de una cura.
Mi vida es el testimonio vivo de que, incluso en el valle de sombra de la muerte, la fe y la promesa de Dios se convierten en una vara y un cayado que infunden aliento. Mi camino es la prueba de que un desierto puede florecer y convertirse en un propósito.